Seamos sinceros, chavales: estamos un poco cansados de que nos vendan la moto con los mundos abiertos infinitos que luego resultan ser un desierto lleno de recados clónicos. Pero ojo, que lo que asoma por el horizonte no es otra actualización de texturas en 4K. Estamos hablando de la tecnología cuántica, una movida que promete mandar a paseo las limitaciones del silicio tradicional para darnos experiencias que, sencillamente, hoy son imposibles de procesar sin que nuestra consola salga volando por la ventana.
¿Más allá del Hype? El Salto al Qubit
No es ciencia ficción barata ni una charla de Elon Musk a las tres de la mañana. El interés por aplicar esta tecnología al gaming es real. El primer dato que debemos poner sobre la mesa para entender la magnitud del asunto nos lleva a 2019, cuando el procesador Sycamore de Google logró la llamada supremacía cuántica. Este bicho realizó en 200 segundos una tarea que al supercomputador más rápido del mundo le habría llevado 10.000 años.
¿Qué significa esto para nosotros, los que nos pasamos horas en Night City o las tierras de Elden Ring? Pues que la generación procedimental dejaría de ser un algoritmo predecible para convertirse en algo orgánico. Imagina un ecosistema donde cada brizna de hierba y cada decisión de un NPC no dependan de una línea de código lineal, sino de una probabilidad cuántica real.

La muerte de las pantallas de carga y el NPC inteligente
Actualmente, por mucho que usemos SSD mágicos, los mundos abiertos tienen «trucos» para cargar. Con la tecnología cuántica, la capacidad de procesar variables simultáneas permitiría que el mundo entero exista y reaccione a la vez. No habría que «engañar» al jugador limitando su visión o bajando el nivel de detalle de los objetos lejanos.
Además, la inteligencia artificial daría un salto de gigante. Olvidaos de los guardias que se olvidan de ti porque te has escondido detrás de un barril durante cinco segundos. Investigadores como James Wootton, de IBM Research, ya han experimentado con juegos sencillos que utilizan lógica cuántica para crear comportamientos mucho más complejos e impredecibles que los que permite la computación clásica.
Casos Reales: De Laboratorios a la Pantalla

A ver, que nadie se flipe pensando que mañana jugaremos al GTA VI en un ordenador cuántico. Sin embargo, iniciativas como el proyecto Quantum Garden, desarrollado por investigadores de la Universidad de Turku y la Universidad Aalto, ya han demostrado que es posible visualizar fenómenos cuánticos complejos mediante interfaces de juego. Es el primer paso para entender cómo estas mecánicas pueden integrarse en el diseño de niveles.
Otro dato clave es que empresas como Microsoft ya están integrando servicios como Azure Quantum en la nube. Esto abre la puerta a que, en un futuro cercano, el procesamiento pesado de las físicas de un juego de mundo abierto se realice en servidores cuánticos y se envíe a nuestra casa. Es como el juego en la nube, pero con esteroides espaciales.
El fin de la repetición en los mundos abiertos
¿Recordáis cuando No Man’s Sky prometió trillones de planetas y al final muchos se sentían igual? Eso pasa porque los números aleatorios de los ordenadores actuales no son realmente aleatorios. La tecnología cuántica utiliza la naturaleza misma de las partículas para generar datos, lo que garantiza una variedad absoluta. Cada partida sería, literalmente, única en el universo.

Incluso en el ámbito de la optimización, se estima que los algoritmos cuánticos podrían reducir drásticamente el tiempo de renderizado de escenas complejas. Esto permitiría a estudios independientes crear mundos con una escala que hoy solo se pueden permitir gigantes como Rockstar o Ubisoft, democratizando el desarrollo de mundos abiertos de alta fidelidad.

