Llegamos al final de este vertiginoso trayecto llamado 2025 y, si algo nos ha quedado claro tras limpiar el polvo de nuestros mandos y teclados, es que los shooters han vivido una segunda juventud dorada. No ha sido un año de simples secuelas clónicas, sino de una reivindicación del género en todas sus vertientes. Desde la brutalidad medieval-futurista de id Software hasta el esperado regreso de Samus Aran, la crítica ha dictado sentencia en un ciclo donde la calidad media en Metacritic ha alcanzado cotas que no veíamos desde hace una década.
El despertar de la bestia: Doom y su reinado medieval
Había dudas sobre si la fórmula de Hugo Martin podría evolucionar tras Eternal, pero Doom: The Dark Ages no solo ha cumplido, sino que ha destrozado los termómetros de la crítica. Con una puntuación media que ha rozado el 94 en Metacritic, este título se ha coronado como el rey absoluto de la acción este año.
La noticia saltó en el Xbox Games Showcase de junio de 2024, donde Microsoft confirmó que el juego llegaría día uno a Game Pass en 2025, un movimiento maestro que ha garantizado una base de jugadores masiva desde el primer segundo. La narrativa, centrada en los orígenes del Slayer como arma definitiva, ha calado hondo en los fans que buscaban algo más de contexto lore-ístico entre tanta ejecución sangrienta.
Lo que más me ha flipado es esa mecánica del escudo sierra. Es ingeniosa, ruidosa y absurdamente satisfactoria. La crítica especializada ha destacado unánimemente que id Software ha logrado que el combate se sienta más pesado y deliberado sin perder ese ritmo frenético que nos hace sudar la gota gorda frente al monitor.
La redención de los retrasos: El fenómeno Metroid
Nadie nos dijo que esperar siete años dolería tanto, pero tras el tráiler revelado en el Nintendo Direct de junio de 2024 que fijaba su salida para este 2025, el mundo contuvo el aliento. Metroid Prime 4: Beyond ha resultado ser la carta de amor definitiva a la exploración en primera persona, manteniendo un sólido 92 en los portales de reseñas.

El trabajo de Retro Studios ha sido quirúrgico. Han sabido mantener la esencia de la trilogía original de GameCube pero adaptándola a las exigencias visuales actuales. Según declaraciones de los desarrolladores durante la promoción de lanzamiento, el enfoque principal fue la inmersión ambiental, algo que se nota en cada rincón de los nuevos planetas que visitamos.
Es sarcásticamente gracioso pensar que algunos daban por muerto este proyecto. Samus ha vuelto para recordarnos que disparar no siempre es la solución, aunque cuando hay que hacerlo, la precisión del control es simplemente deliciosa. Es, sin duda, el shooter más inteligente que hemos jugado en todo el año.
Extracción y neón: La apuesta arriesgada de Bungie
El tercer pilar de este año ha sido Marathon. El regreso de la mítica IP de Bungie ha sido un viaje de contrastes. Tras los rumores de retrasos y cambios internos reportados por fuentes como Jason Schreier, el juego finalmente se asentó en este 2025 como el referente de los extraction shooters competitivos.

Aunque su nota en Metacritic es ligeramente más polarizada (un 87), su impacto en la cultura gamer es innegable. Su estética visual, llena de colores vibrantes y diseños minimalistas, lo separa totalmente de la atmósfera lúgubre de sus competidores. Bungie ha demostrado que, pese a los baches en el camino, siguen siendo los padres del gunplay moderno.
Muchos analistas coinciden en que el éxito de este título reside en su economía interna y en cómo gestiona la tensión de las partidas. No es un juego para todo el mundo, pero si te gusta el riesgo, te aseguro que Marathon se convertirá en tu nueva obsesión malsana. O al menos, en el motivo de tus ojeras cada lunes por la mañana.

Reflexión final sobre un ciclo imparable
La industria del videojuego nos ha dado una lección este año: la innovación y el respeto a la esencia no son excluyentes. Hemos pasado de machacar demonios en el pasado oscuro a escanear ruinas alienígenas en el futuro lejano, todo bajo una ejecución técnica impecable que justifica cada euro (o suscripción) invertido.
2025 se despide dejándonos el listón muy alto. Si me preguntáis a mí, mientras tenga un arma de plasma en las manos y una buena banda sonora de fondo, el resto del mundo puede esperar. Ha sido un año de diez, familia.

