¡Confirmado! Assassin’s Creed IV: Black Flag Remake zarpa en 2026 con sorpresas de la saga RPG

El secreto peor guardado de Ubisoft: el regreso del mejor pirata de la saga

A ver, que levante la mano quien no se lo esperaba. Si metes la oreja en cualquier rincón de la industria, el eco siempre es el mismo: «el remake de Black Flag es real». Pues bien, parece que el cofre del tesoro por fin se ha abierto. Aunque Ubisoft sigue haciéndose el sueco, múltiples filtraciones y hasta sus propios informes financieros señalan lo que ya es un secreto a voces: el remake de Assassin’s Creed IV: Black Flag es una realidad y tiene previsto levar anclas en 2026. Concretamente, las fuentes más fiables apuntan a que llegará antes de que termine el año fiscal de la compañía, sobre la semana del 23 de marzo de 2026.

Hablamos del regreso de una de las entregas más queridas, si no la que más, por toda la comunidad. Nos devolvió a 1715, a una época donde los piratas eran los dueños y señores del Caribe, estableciendo una república sin ley que ponía en jaque a los imperios europeos. Y en medio de todo, un galés carismático y buscavidas llamado Edward Kenway, uno de los protagonistas más memorables de toda la franquicia. El juego original fue una bocanada de aire fresco con sus batallas navales épicas y una sensación de libertad que, para muchos, no ha sido superada.

La gran pregunta: ¿necesitaba Black Flag un toque de RPG?

Aquí es donde el ron se agria un poco y empieza el debate. Los rumores más insistentes, casi tan persistentes como una canción de marineros, afirman que este remake no será solo una capa de chapa y pintura. No, señores. Parece que Ubisoft planea integrar las mecánicas RPG que han definido las entregas más recientes como Origins, Odyssey y Valhalla. Y aquí, amigos, es donde frunzo el ceño.

Por un lado, la idea de una progresión más profunda, un sistema de botín y personalización podría darle una nueva dimensión. Pero, seamos sinceros, ¿es eso lo que hizo grande a Black Flag? Su encanto residía en la aventura directa, en la habilidad del jugador para abordar un navío y en el parkour fluido. ¿Corremos el riesgo de convertir la caza de tesoros en una tediosa tarea de ‘grindeo’ de niveles y equipo con estadísticas absurdas? Es una línea muy fina. Sumar profundidad está bien, pero convertir el Caribe en una hoja de cálculo con números de daño flotantes podría ser, sencillamente, un sacrilegio para la experiencia original.

Otras filtraciones sugieren cambios que, personalmente, me resultan más atractivos. Se habla de eliminar por completo las secciones del presente, que siempre han sido un punto de división entre los fans, para añadir más contenido y misiones en la piel de Edward. ¡Más vida pirata y menos Animus! Eso sí que suena a música celestial para mis oídos.

Un recuerdo entre salitre y salomas

Hablando del original, hay algo que se me quedó grabado a fuego y que define la magia de aquel juego. Recuerdo pasar horas, y no exagero, simplemente navegando con el Jackdaw sin un rumbo fijo. ¿La misión principal? Que esperase. Yo estaba ocupado escuchando a mi tripulación cantar ‘Drunken Sailor’ a pleno pulmón mientras una tormenta tropical se formaba en el horizonte. Esa capacidad para hacerte olvidar que estabas en un juego y simplemente sentirte un pirata fue algo que muy pocos títulos han conseguido. La simple idea de revivir eso con la tecnología actual, con transiciones sin tiempos de carga entre el barco y tierra firme como se rumorea, me pone la piel de gallina.

¿Un tesoro a la vista o un barco a la deriva?

El remake de Black Flag tiene el potencial de ser el mayor acierto de Ubisoft en años o un disparo por la culata. Devolver a la vida a Edward Kenway y su mundo es una apuesta segura en cuanto a nostalgia, pero la ejecución lo será todo. La clave estará en encontrar el equilibrio: respetar la esencia de acción y aventura que lo hizo legendario y no contaminarlo con elementos RPG que no le pertenecen. Por ahora, mantenemos la esperanza y el catalejo fijo en el horizonte, esperando que Ubisoft confirme oficialmente lo que todos ya damos por hecho. Ojalá, por el bien de todos, el barco llegue a buen puerto.

Tráiler/Vídeo Oficial

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