¡Qué pasa, jugones! Hoy vamos a hablar de uno de esos fenómenos que nos recuerdan por qué amamos la escena independiente. Un proyecto que nació con la bendición de los fans y que ahora apunta a lo más alto. Sí, hablo de Crowsworn, ese metroidvania que con solo un par de imágenes y un tráiler nos hizo a todos arquear una ceja y decir: «Un momento, ¿esto es la secuela perdida de Hollow Knight con un máster en Yharnam?». Y es que, seamos sinceros, cuando ves a un protagonista con una máscara de médico de la peste y una guadaña repartiendo estopa con la fluidez de un Devil May Cry, es imposible no emocionarse.
El estudio canadiense Mongoose Rodeo lanzó su campaña de Kickstarter allá por 2021 con una meta de 125.000 dólares canadienses. ¿El resultado? Una locura. Consiguieron más de un millón, demostrando que la comunidad gamer tiene un olfato especial para detectar las joyas. Y ahora, para rematar la jugada, se confirma que Crowsworn llegará de lanzamiento a Game Pass. Una noticia que es música para nuestros oídos y, probablemente, una pequeña daga para nuestra vida social.
La fórmula del éxito: Cuando Yharnam se encuentra con Hallownest
No nos andemos con rodeos: las inspiraciones de Crowsworn son tan evidentes como la dificultad en un juego de FromSoftware. Por un lado, tenemos la estructura de un metroidvania clásico, con un mundo interconectado lleno de secretos y habilidades que desbloquean nuevos caminos. La dirección artística, con esos personajes adorables pero a la vez intimidantes y una animación 2D tradicional dibujada a mano, grita Hollow Knight por los cuatro costados. Incluso cuentan con la ayuda de Matthew Griffin en marketing, que ya trabajó con Team Cherry, así que la conexión es más que espiritual.
Pero donde Crowsworn empieza a forjar su propia identidad es en su atmósfera y su combate. El mundo de Fearanndal es oscuro, gótico y opresivo, un lugar azotado por una maldición que ha hecho desaparecer a casi toda la humanidad. ¿Os suena? Efectivamente, la influencia de Bloodborne es palpable en cada esquina, desde el diseño del protagonista hasta la estética de pesadilla cósmica. Y el combate… ay, el combate. Aquí es donde entra la tercera pieza del puzle: Devil May Cry. Los desarrolladores prometen un sistema de combos estiloso y frenético, con guadañas, pistolas y magia «córvida» para aniquilar a más de 120 tipos de enemigos y 30 jefes. Hablan de controles «ajustados como el spandex», y si eso no os saca una sonrisa, no sé qué lo hará.
¿Más de lo mismo o una evolución necesaria?
Aquí es donde viene el debate de siempre. ¿Es Crowsworn un simple clon con buen gusto o realmente aporta algo nuevo a la mesa? El propio director, Aleksandrar Kuzmanovic, ha reconocido las comparaciones y el deseo de diferenciarse de sus inspiraciones. Y creo que ahí está la clave. En lugar de esconder sus referencias, las abraza y las fusiona para crear algo que, si bien familiar, tiene potencial para ser único. La mezcla de la exploración metódica de Hollow Knight, la atmósfera opresiva de Bloodborne y la acción desenfrenada de un hack and slash no es algo que se vea todos los días.
Lo que me sorprendió gratamente, y aquí va mi toque personal, es el descaro con el que lo hacen. No es un «homenaje sutil», es una declaración de amor a gritos a algunos de los mejores juegos de la última década. Y esa honestidad me gana. En una industria a veces tan obsesionada con la originalidad forzada, ver a un equipo decir «sí, nos flipan estos juegos y vamos a hacer nuestra propia versión con todo el cariño y la calidad que podamos» es refrescante. Es un proyecto nacido de la pasión de los fans, financiado por fans y, ahora, directo a un servicio pensado para que lo descubran millones de fans. Poesía pura.
La llegada a Game Pass: Un movimiento maestro
La confirmación de su lanzamiento día uno en Game Pass es la guinda del pastel. Para un estudio independiente como Mongoose Rodeo, esto significa una visibilidad y una base de jugadores potenciales masiva desde el primer minuto. Y para nosotros, los jugadores, es la oportunidad de sumergirnos en uno de los indies más prometedores sin pensárnoslo dos veces. Aunque el juego sufrió un retraso desde su fecha inicial de diciembre de 2023 debido a su creciente ambición (gracias, Kickstarter), la espera parece que merecerá la pena.
En definitiva, Crowsworn tiene todos los ingredientes para ser uno de los grandes nombres de la escena indie cuando finalmente se lance. Es la prueba de que, a veces, coger las mejores ideas y ejecutarlas con maestría y un toque personal puede ser tan valioso como inventar la rueda. Seguiremos esperando, con la guadaña afilada y las pistolas cargadas, listos para desentrañar el misterio de la maldición de Fearanndal. Y sí, probablemente moriremos mucho en el intento, pero, ¿acaso no es eso parte de la diversión?
