Agarrad bien los mandos, las palomitas y, si me apuráis, un cojín para taparos los ojos, porque esta semana volvemos a pasar miedo del bueno. Del de verdad. Vuelve un titán, una leyenda del survival horror que muchos solo conocíamos por leyendas urbanas de internet y emuladores. Hablo, por supuesto, de Clock Tower, que aterriza por fin en nuestras consolas modernas con Clock Tower: Rewind.
Para los más jóvenes del lugar que se pregunten qué es todo este revuelo, dejad que este viejo lobo de mar os ponga en situación. Allá por 1995, cuando algunos todavía estábamos lidiando con los tazos, Human Entertainment lanzó en la Super Famicom (la Super Nintendo japonesa) un juego que se salía de toda norma. En una era dominada por las plataformas y los RPG, ellos parieron una aventura point-and-click de terror psicológico puro y duro. El problema es que esta joya, como tantas otras, se quedó en Japón. Hasta ahora, solo podíamos jugarlo gracias a traducciones hechas por fans, un trabajo heroico, pero no oficial.
Treinta años después, se ha hecho justicia. Gracias a una colaboración que suena a los Vengadores de los juegos retro —Capcom, Sunsoft, los magos de WayForward y los artesanos de Limited Run—, Clock Tower: Rewind no es solo una remasterización; es un acto de preservación histórica. Y, por primera vez, llega de forma oficial a nuestras tierras.
El nacimiento del pánico sin armas
La trama nos pone en la piel de la joven huérfana Jennifer Simpson quien, junto a sus amigas, es adoptada por el misterioso señor Barrows y llevada a su mansión. Lo que parece un cuento de hadas se tuerce en cinco minutos. Un grito, las luces se apagan y tus amigas desaparecen. Sola, en un caserón que no conoces, empiezas a oír el sonido más escalofriante que un videojuego de 16 bits podía generar: el de unas tijeras enormes abriéndose y cerrándose. Es Scissorman, un psicópata bajito y deforme que te perseguirá sin descanso.
Y aquí viene la genialidad de Clock Tower: no puedes luchar. Jennifer no es una heroína de acción, es una adolescente aterrorizada. Tu única defensa es correr, esconderte, usar el entorno para despistarle y, si te acorrala, entrar en un ‘modo pánico’ donde machacas botones para intentar zafarte. Esta sensación de indefensión total fue pionera y sentó las bases de lo que luego refinarían sagas como Resident Evil o Silent Hill, aunque aquí el concepto es mucho más puro y agobiante.
‘Rewind’: ¿Más que una mano de pintura?
Esta remasterización, que corre sobre el motor Carbon Engine, nos permite jugar al clásico tal cual salió en 1995, pero también incluye el nuevo ‘Modo Rewind’. Y vaya si trae cosas. No es un simple lavado de cara. Hablamos de una nueva introducción animada, escenas tipo cómic en movimiento, mejoras de calidad de vida como poder rebobinar si metes la pata, y contenido jugable que se añadió en la versión de PlayStation que también se quedó en Japón. Además, se han añadido nuevas canciones de artistas de la talla de Mary Elizabeth McGlynn (la voz de Silent Hill) y Emi Evans (NieR). Se nota el mimo y el respeto por la obra original en cada píxel.
Y aquí va mi comentario, lo que de verdad me ha sorprendido para bien: el currazo y el cariño que han puesto en los extras. En una época de remakes que a veces se sienten hechos con el piloto automático, ver un trabajo tan detallado, con entrevistas al creador original Hifumi Kono, galerías de arte y hasta un documental, es algo que te reconcilia con la industria. No se han limitado a traducir el juego y a correr. Han creado un paquete definitivo para que tanto los veteranos como los nuevos jugadores entiendan por qué Clock Tower es una obra de culto. Es un gesto entrañable que demuestra pasión por el medio.
Ojo, es importante no confundir este juego con el Clock Tower que muchos jugamos en la primera PlayStation en 1996. Aquel era una secuela, aunque aquí se llamó como el primero, creando una confusión que ha durado décadas. La saga original solo tuvo cuatro entregas, terminando con la de PlayStation 2. Este Rewind nos trae, por fin, el punto de partida de todo.
En definitiva, Clock Tower: Rewind es una cita obligatoria. Si eres fan del terror, tienes que jugarlo para entender de dónde vienen muchas de las mecánicas que hoy damos por sentadas. Y si eres nuevo en esto, prepárate para una lección de historia del videojuego que te provocará más de un sobresalto. Es lento, sí, y su jugabilidad point-and-click puede parecer arcaica para algunos, pero su atmósfera y su capacidad para generar tensión siguen intactas. Ahora, si me disculpáis, creo que he oído unas tijeras en el pasillo…
Tráiler/Vídeo Oficial
