Una noticia que ha hecho temblar el paddock virtual
Coged aire, sentaos y agarraos al volante porque la noticia que ha soltado EA Sports y Codemasters es de las que marcan un antes y un después. O un antes y un trompo, según se mire. Resulta que el esperado F1 26 no llegará a las tiendas como un juego nuevo, reluciente y con su caja (digital o física) a precio completo. No. Se convertirá en una expansión de pago para F1 25. Sí, habéis leído bien. Un DLC de tamaño considerable, una actualización de temporada… llamadlo como queráis, pero el modelo de juegos anuales de Fórmula 1, tal y como lo conocemos, parece que va a entrar en boxes por una temporada.
La comunidad, como no podía ser de otra forma, está que arde. Entre los foros que echan humo y los grupos de Discord que parecen una radio de equipo con veinte ingenieros gritando a la vez, la pregunta es unánime: ¿es esto una genialidad o la tomadura de pelo definitiva? Vamos a analizarlo con el DRS bien abierto.
La vuelta rápida: ¿Una decisión a favor del jugador?
Seamos sinceros, llevamos años con la misma cantinela. Cada nueva entrega de F1, como pasa con FIFA (perdón, EA FC) o NBA 2K, se siente más como una actualización de plantillas y monoplazas que como una revolución. Pagar 70 u 80 euros cada año por cambios que, a menudo, son incrementales, es algo que ya cansa. Desde esta perspectiva, la decisión de Codemasters podría ser un soplo de aire fresco.
Imaginad un F1 25 robusto, pulido y bien cimentado que sirve como plataforma. La expansión de F1 26 llegaría para actualizarlo con los nuevos coches, pilotos, y quizás alguna mejora jugable o modo de juego, pero a un precio reducido. Esto permitiría al estudio centrarse en un único motor, en una única base, para pulirla hasta el extremo en lugar de andar con prisas para sacar el juego de cada año. En teoría, esto podría significar menos bugs de lanzamiento, un online más estable y, en definitiva, un producto de mayor calidad a largo plazo. Un movimiento valiente que rompería la rueda del hámster de los lanzamientos deportivos.
Bandera roja: La duda sobre la estrategia de EA
Ahora bien, quitémonos las gafas de color de rosa. Hablamos de EA Sports, una compañía que no es precisamente una ONG. La palabra ‘expansión’ puede sonar muy bien, pero también puede ser la puerta de entrada a un modelo de servicio mucho más agresivo. ¿Pagaremos por la expansión y luego tendremos que seguir comprando pases de batalla, packs de F1 World y cosméticos a precios de alerón de fibra de carbono?
El miedo es que esto sea una excusa para darnos menos contenido por un precio que, sumando todos los extras, acabe siendo superior al de un juego completo. La línea entre una ‘expansión generosa’ y un ‘parche glorificado de pago’ es muy, muy fina. Y conociendo el historial, es lícito dudar y pensar que, quizás, nos estén cambiando un problema por otro.
Y aquí va mi comentario personal, lo que de verdad me ha dejado con la ceja arqueada a lo Carlo Ancelotti: ¿Deciden hacer esto justo en 2026? O sea, el año en que la Fórmula 1 real vivirá su mayor revolución técnica en décadas, con motores nuevos, aerodinámica distinta… ¡un cambio que justifica más que nunca un juego completamente nuevo! Y justo ahí, deciden que es el momento perfecto para lanzar una expansión. Es una decisión tan extraña que roza lo poético. Es como si para celebrar el estreno de una nueva película de Star Wars, decidieran lanzar solo un cómic precuela. Simplemente brillante.
¿Un cambio de rasante para la industria?
Más allá de la propia saga F1, este movimiento de Codemasters y EA podría ser un globo sonda. Un experimento para ver cómo reacciona el mercado. Si funciona, no me extrañaría nada ver a otras franquicias deportivas anuales subirse al carro. ¿Os imagináis un EA FC que sirva como base durante dos o tres años, actualizándose con ‘expansiones’ de temporada? Podría ser el futuro, para bien o para mal.
En definitiva, estamos ante un momento crucial. Una decisión que puede redefinir la forma en que consumimos los videojuegos de carreras y deportivos en general. Por un lado, la promesa de un juego más pulido y un respiro para nuestras carteras. Por otro, el fantasma de la monetización encubierta y el contenido fragmentado. Solo el tiempo dirá si esta estrategia es una pole position hacia un futuro mejor o una salida de pista directa contra el muro de la codicia corporativa. De momento, nos toca esperar con el semáforo en rojo, conteniendo la respiración.

