¡Qué pasa, gente! Aquí estamos de nuevo, sentados ante el semáforo en rojo, con el motor rugiendo y las manos sudando sobre el volante. Cada cierto tiempo, un nuevo contendiente salta al asfalto con la promesa de cambiarlo todo en el mundo del sim racing. Y esta semana, amigos, le toca el turno a Project Motor Racing, un título que lleva meses sonando en los mentideros de la industria y que, por fin, podemos catar. La pregunta del millón es la de siempre: ¿estamos ante el mesías de la simulación o ante otro aspirante que se va a comer el muro en la primera curva?
Los chicos de Straight4 Studios, arropados por GIANTS Software (sí, los mismos de Farming Simulator, que parece que han cambiado el tractor por un Hypercar), nos han vendido una idea muy clara: «toda la pasión, belleza e intensidad del automovilismo profesional». Una frase de marketing preciosa, de esas que te ponen en un tráiler con música épica y te hacen sacar la cartera. Pero nosotros, que ya peinamos canas en esto de las carreras virtuales, sabemos que del dicho al hecho hay un buen trecho… y varias chicane traicioneras. El juego aterriza con la promesa de un nuevo referente en el rendimiento de manejo, y eso, en un género donde gigantes como Assetto Corsa o la saga Forza Motorsport han puesto el listón por las nubes, es jugársela mucho.

¿Huele a goma quemada o a nuevo?
Seamos sinceros, la primera impresión al entrar en pista con Project Motor Racing es… intensa. El juego te abofetea con un apartado audiovisual que quita el hipo. Los circuitos icónicos están recreados con un mimo enfermizo y la selección de coches, que va desde leyendas históricas hasta los modernos LMDh, es para hacerle un altar. La promesa de fusionar belleza e intensidad se cumple, al menos a primera vista. Los reflejos sobre el asfalto mojado, el ciclo de día y noche que cambia por completo la trazada… es un espectáculo.
Pero vamos a lo que importa, a lo que separa un juego bonito de un simulador con mayúsculas: las físicas. Aquí es donde el juego de Straight4 Studios saca pecho. El nuevo motor de físicas se siente… diferente. Cada coche tiene una personalidad arrolladora, te exige que lo entiendas, que aprendas sus manías. No es un juego para todos los públicos, y eso me encanta. Te va a obligar a ser mejor piloto, a sentir el coche, a entender cómo el desgaste de los neumáticos o la temperatura del asfalto afectan a tu conducción. La comunicación que transmite el Force Feedback es, sencillamente, brutal. Te cuenta todo lo que pasa entre la rueda y el suelo.
«No es simplemente otro juego de coches; es una declaración de intenciones. Quiere ser el lugar donde los amantes del motor de verdad vengan a competir.»
Ahora, no todo es perfecto en la vuelta de clasificación. Aunque el modo carrera promete gestión de equipo y patrocinadores, a ratos se siente algo genérico, un trámite para ir desbloqueando pruebas sin demasiada alma. Y aquí es donde me entra la vena un poco sarcástica: ¿de verdad en 2025 seguimos con modos carrera que son poco más que una lista de eventos? Queremos drama, rivalidades, sentir la presión de un campeonato… no solo correr y ganar créditos.
La sorpresa que no me esperaba
Y entre tanto análisis técnico, tengo que confesar algo que me ha sorprendido para bien, un detalle de esos que te sacan una sonrisa. Los interiores de los coches. No me refiero a que estén bien modelados, que lo están. Me refiero a que se sienten vivos. Las cabinas vibran, ves cómo se acumula la suciedad en el parabrisas y, mi detalle favorito, puedes apreciar el efecto del calor que emana del motor, ese heat-haze que distorsiona el aire sobre el capó. Es una chorrada, si quieres, pero es una de esas «chorradas» que suman capas y capas de inmersión hasta que te olvidas de que estás en tu habitación y no en medio de Le Mans a las 3 de la mañana.
Veredicto: ¿Pole Position o vuelta al garaje?
Project Motor Racing llega con la ambición de un campeón, y argumentos no le faltan. Su núcleo, la conducción y las físicas, es sobresaliente y marcará, sin duda, un antes y un después para muchos jugadores. Es exigente, profundo y tremendamente satisfactorio cuando clavas una vuelta perfecta. Es un título pensado para la comunidad, con soporte para mods desde el día uno, juego cruzado y la promesa de eventos online constantes.
¿Es el nuevo referente absoluto? Quizás es pronto para decirlo. Necesita pulir su modo para un jugador y demostrar que su online es robusto y justo. Pero lo que está claro es que ha llegado para quedarse y para mirar de tú a tú a los grandes del género. Si eres un apasionado del motor que busca un reto de verdad, no lo dudes: la pista te espera. Y si eres nuevo, prepárate para sudar, pero la recompensa merecerá la pena. Nos vemos en el asfalto.
