El Padre del Hardware de Sega: Una Leyenda Nos Deja
La industria del videojuego está de luto. El pasado 13 de febrero de 2026, a la edad de 75 años, nos dejaba Hideki Sato, el hombre al que muchos conocían, con toda la razón, como el «Padre del Hardware de Sega». Su fallecimiento resuena como un eco profundo, recordándonos una época de audacia, innovación y una rivalidad que moldeó los cimientos de lo que hoy es nuestro hobby.
Sato no fue un ingeniero más; fue el arquitecto principal detrás de casi todas las consolas domésticas que Sega lanzó, marcando el camino desde los primeros pasos de la compañía en el hardware hasta su despedida del mismo.
Los Primeros Destellos de un Visionario
Corría el año 1971 cuando un joven Hideki Sato se unía a Sega. Apenas dos años después, ya formaba parte del equipo que introdujo los videojuegos comerciales en Japón. Era solo el principio de una carrera meteórica.
Pero el verdadero punto de inflexión llegó en 1983. Mientras Nintendo lanzaba su Famicom, Sato y su equipo respondían con la SG-1000, la primera consola doméstica de la compañía. ¿Coincidencia? Ni de coña. Aquel día se encendió la chispa de una de las rivalidades más épicas de la historia.
Mega Drive: La Consola que Desafió al Monopolio
Si hablamos de Sega, inevitablemente pensamos en la Mega Drive. Lanzada en 1988 (y conocida como Genesis en Norteamérica), esta bestia de 16 bits fue el puñetazo en la mesa de Sato y su equipo.
Con un procesador Motorola 68000 como corazón y un Zilog Z80 para el sonido, la Mega Drive no solo era una adaptación de la placa arcade System 16, sino una declaración de intenciones. Su objetivo, claro y conciso, era «superar a Nintendo«. Y vaya si lo consiguió, al menos por un tiempo.
Saturn: La Ambición que Tropieza con su Propia Genialidad
La historia de Sato también es un relato de ambición desmedida y decisiones difíciles. El Sega Saturn, lanzado en 1994, fue un portento técnico: doble CPU, ocho procesadores… Una auténtica nave espacial de la quinta generación.
Sin embargo, su arquitectura, centrada en el nuevo chip Hitachi SH y los polígonos, resultó ser un quebradero de cabeza para los desarrolladores. Sato buscaba un «salto» tecnológico, pero el coste fue una máquina compleja y un lanzamiento anticipado que confundió a todos. Sony, con su PlayStation más amigable, aprovechó el resbalón.
Dreamcast: El Hermoso Canto del Cisne
En 1997, Sato lideró el desarrollo de la Dreamcast. La última consola doméstica de Sega, lanzada en 1998/1999, es hoy recordada como un «hermoso fracaso». ¿Por qué?
Imagínate: una CPU Hitachi SH-4, una GPU NEC PowerVR2 y características que eran ciencia ficción: la VMU (memoria y segunda pantalla, ¿quién da más?) y capacidades online revolucionarias, con el primer MMO de consola exitoso, Phantasy Star Online. Pero la ausencia de un reproductor de DVD, que sí tendría la PlayStation 2, fue su sentencia de muerte.
Un Legado Más Allá de los Bytes
La carrera de Hideki Sato culminó con su presidencia de Sega en 2001, un período difícil de transición fuera del hardware, hasta su retiro en 2008. Pero su pasión no se apagó; ejerció como profesor, compartiendo su sabiduría sobre ingeniería e historia del hardware.
La visión de Sato fue la de un soñador audaz, un ingeniero que no temía a los desafíos técnicos. Aunque sus consolas no siempre ganaron la guerra comercial, cada una dejó una huella indeleble en la industria, inspirando a generaciones de desarrolladores y jugadores. Su fallecimiento cierra un capítulo, pero su influencia, esa chispa de innovación, perdura.

