El gigante tropieza: ¿Estamos ante el principio del fin para Call of Duty?
Vamos a dejarnos de rodeos. Cuando suena el teléfono rojo en las oficinas de Activision, normalmente es para contar billetes. Pero esta vez, la llamada trae malas noticias. Call of Duty: Black Ops 7, la nueva entrega de la saga superventas, parece que no está cumpliendo las expectativas. Y cuando digo ‘no cumpliendo’, me refiero a que las cifras iniciales en mercados clave como Europa son, para ser suaves, un jarro de agua fría. Se habla de caídas de más del 50% respecto a su predecesor y de un 63% frente a su competidor directo, Battlefield 6. Palabras mayores.
Sobre el papel, este juego lo tenía todo. La vuelta de Treyarch y Raven Software, una premisa que prometía llevarnos al límite con el lema ‘Embrace the madness’, y la continuación de la historia de David Mason en un caótico 2035. La idea de una guerra psicológica, de un enemigo que usa el miedo como arma principal, sonaba a gloria. Era la oportunidad de innovar, de darle una vuelta de tuerca a una fórmula que, para muchos, lleva años mostrando síntomas de agotamiento. Pero la realidad, colegas, ha sido otra muy distinta.

Una campaña que no convence y un multijugador estancado
Seamos sinceros, el corazón de un Call of Duty es su campaña y, sobre todo, su multijugador. Y aquí es donde parece que Black Ops 7 ha patinado con todo el equipo. La crítica hacia la campaña ha sido feroz: calificada como incoherente, mal escrita y, en definitiva, un despropósito que se aleja de la seriedad narrativa que hizo grandes a los primeros Black Ops. Tanto es así que Activision ha tenido que tomar la drástica decisión de desbloquear el modo ‘Endgame’ para todos los jugadores, sin necesidad de completar la historia, un movimiento sin precedentes que huele a control de daños.
Y el multijugador… ¿qué decir? La sensación general es la de estar jugando a lo mismo de siempre. Un ‘más de lo mismo’ que ya no cuela. A pesar de promesas de cambios en el matchmaking, la comunidad siente que la experiencia sigue siendo frustrante y poco innovadora. La fatiga es real. El ciclo anual, la sensación de estar comprando un DLC a precio de juego completo y la falta de riesgo creativo están pasando factura. La gente está cansada, y cuando el competidor aprieta con una propuesta sólida, ocurre lo que estamos viendo: una fuga de jugadores.
Mi sorpresa personal: La locura desaprovechada
Y aquí va mi reflexión más personal, si me permitís. Lo que más me ha dolido de este Black Ops 7 es el absoluto desperdicio de su premisa. Te venden ‘guerra psicológica’, te prometen una trama donde la mente es el campo de batalla… y te encuentras con misiones repetitivas y jefes finales que parecen sacados de un Destiny. Es como si te prometieran un thriller de los que te dejan pensando durante días y, al final, te dan sustos baratos y una historia que se olvida a los cinco minutos. Es una oportunidad de oro tirada a la basura para hacer algo verdaderamente memorable, y eso, como fan de las buenas historias, me duele especialmente.
¿Un toque de atención necesario?
A pesar de todo, no nos engañemos, Call of Duty sigue siendo un coloso. Incluso con estas cifras, fue el juego más vendido en su semana de lanzamiento en Europa. Sin embargo, esto no es una victoria, sino una advertencia. La inclusión del juego desde el día uno en Game Pass puede maquillar las cifras de jugadores activos, pero no las de ventas directas, que es donde se mide el compromiso inicial del consumidor.
Quizás este fracaso (sí, llamémoslo por su nombre) sea el electroshock que Activision necesita. Un mensaje claro de la comunidad: no queremos más entregas anuales por inercia, no queremos promesas vacías y, desde luego, no vamos a pasar por el aro eternamente. El rey de los shooters ha mostrado su vulnerabilidad. Ahora la pregunta es: ¿escucharán el mensaje en el trono?
Tráiler/Vídeo Oficial
