A ver, que levante la mano quien no se lo esperaba. ¿Nadie? Me lo imaginaba. La noticia ha caído como un jarro de agua fría en un día de calor infernal en Los Santos: Rockstar Games, nuestros amos y señores del hype, han vuelto a pulsar el botón de ‘posponer’. Grand Theft Auto VI, el juego que tiene a media humanidad conteniendo la respiración, se nos va más lejos en el calendario. Y sí, otra vez.
Vamos a sincerarnos, peña. Cuando Rockstar anunció inicialmente que volveríamos a Vice City en otoño de 2025, todos sonreímos con esa mezcla de ilusión y escepticismo del que ya peina canas en esto de los videojuegos. Luego, llegó el primer jarro de agua fría: mayo de 2026. Bueno, vale, un pequeño ajuste, pensamos. «Es para pulir el juego», nos dijimos, repitiendo el mantra que tantas veces hemos oído. Pero ahora, la nueva fecha oficial es el 19 de noviembre de 2026. Casi nada. A este paso, lo jugarán nuestros nietos.
El eterno retorno del ‘necesitamos más tiempo’
La justificación oficial, como siempre, es un dechado de responsabilidad corporativa. Take-Two Interactive, la empresa matriz, ha salido a la palestra para decir que necesitan darle a Rockstar «un tiempo adicional para terminar el juego con el alto nivel de acabado que los jugadores esperan y merecen». Una frase que es ya un clásico, un ‘greatest hit’ en la industria. Y oye, no les quito razón. Después del chasco que nos llevamos algunos con ciertos lanzamientos triple A que salieron medio rotos, casi que se agradece. ¿Verdad, Cyberpunk 2077 en su día? *Guiño, guiño*.
Strauss Zelnick, el mandamás de Take-Two, lo ha dejado claro: cuando ponen una fecha, creen en ella, pero si el juego necesita más trabajo para ser la mejor versión posible, se lo darán. Y remata diciendo que nunca se han arrepentido de un retraso. Es una filosofía que, en el fondo, comparto. Prefiero mil veces esperar seis meses más y recibir una obra maestra pulida hasta el extremo, que un producto con prisas. Sobre todo cuando hablamos del sucesor de GTA V, un título que ha vendido más de 220 millones de copias y sigue dando guerra una década después. La presión es, sencillamente, estratosférica.

Leonida puede esperar, pero nuestra paciencia tiene un límite
La cuestión aquí es el ‘timing’ y las formas. Este anuncio llega justo cuando la comunidad estaba teorizando sobre un tercer tráiler, alimentando esa hoguera de la expectación que tan bien sabe avivar Rockstar. Y en su lugar, ¡zasca! Otro retraso. Es un golpe de efecto un tanto sarcástico, muy al estilo de la propia saga Grand Theft Auto. Nos prometen el estado de Leonida, el regreso a una Vice City moderna, más inmersiva y gigantesca que nunca, y luego nos alejan el caramelo cuando ya casi podíamos saborearlo.
Y claro, esto tiene consecuencias. Toda la industria orbita alrededor de este lanzamiento. Otros estudios, como IO Interactive con su juego de James Bond, respiran aliviados al ver que no tendrán que competir con el gigante en la primavera de 2026. El retraso de GTA VI provoca un efecto dominó que reajusta todo el calendario de lanzamientos del sector. Es el rey indiscutible, y todos se apartan cuando se mueve.
Lo que más me sorprende, y hasta me hace cierta gracia, es la confianza ciega que le tenemos a Rockstar. Nos retrasan el juego un año entero, a trocitos, y nuestra reacción mayoritaria es un suspiro de resignación y un ‘bueno, será por nuestro bien’. Imagina que esto lo hace otra compañía. ¡Ardían las redes! Pero es Rockstar. Son los Beatles de los videojuegos. Les perdonamos casi todo porque sabemos que, al final, lo que nos darán será, muy probablemente, una obra que definirá la generación. Y esa, amigos, es una reputación que no se compra, se gana a base de obras maestras. Aún así, que no se acostumbren.
En definitiva, ¿es una mala noticia? A corto plazo, sí. Es un chasco, un ‘interruptus’ en toda regla a nuestro hype. Pero si miramos con perspectiva, probablemente sea lo mejor para el juego y, por tanto, para nosotros. Rockstar no se puede permitir un tropiezo con GTA VI. Se juegan su corona, su legado y un proyecto que, según rumores, podría tener un coste cercano a los 2.000 millones de dólares. Así que nada, a armarse de paciencia, a rejugar la saga por enésima vez y a confiar en que la espera merecerá la pena. Porque cuando finalmente pisemos las calles de neón de Vice City en noviembre de 2026, queremos que sea una experiencia inolvidable. Aunque, sinceramente, Rockstar, no nos hagáis otra de estas, por favor.
