Otra Navidad más y aquí estamos, con el turrón en una mano y el mando en la otra, intentando digerir el último estreno galáctico de la factoría del ratón. Seamos sinceros: si el nuevo intento de Disney por conquistar las estrellas te ha dejado con la sensación de haber comido un menú infantil sin sal, no estás solo. La ciencia ficción merece algo más que tramas precocinadas y personajes de cartón piedra.
Por suerte, el sector del videojuego sigue siendo ese refugio donde la épica espacial no entiende de límites de edad ni de corrección política excesiva. Si buscas una verdadera guía de supervivencia para estas fiestas, prepárate, porque hay vida más allá de las franquicias agotadas.
La brutalidad que Disney no se atreve a mostrar
Si lo que echas de menos es la sensación de peligro real y una atmósfera que te atrape, Warhammer 40,000: Space Marine 2 es tu billete de ida al frente de batalla. Mientras algunas producciones de Disney parecen grabadas en un salón de juegos, el trabajo de Saber Interactive nos recuerda lo que es la escala monumental.
No es solo una opinión personal; los datos respaldan este hambre de autenticidad. El juego logró superar los 2 millones de jugadores en apenas 24 horas tras su lanzamiento, demostrando que el público busca experiencias intensas. Aquí no hay diálogos ingeniosos cada cinco minutos para aliviar la tensión, solo acero y determinación.
Jugar a ser un Ultramarine estas Navidades es el antídoto perfecto contra la cursilería. La dirección artística es, sencillamente, lo que el cine de ciencia ficción debería aspirar a ser en 2025: detallada, gótica y absolutamente implacable con el espectador.

El espacio profundo de Bethesda sigue expandiéndose
Para aquellos que prefieren la exploración al combate puro, Starfield ha madurado como un buen vino tras un lanzamiento algo convulso. Bethesda ha cumplido su promesa de mantener el juego vivo, y con la llegada de las expansiones anuales confirmadas por el propio Todd Howard, el universo de las Colonias Unidas es ahora mucho más denso.
A diferencia de los mundos cerrados y lineales que solemos ver en las plataformas de streaming, perderse en un planeta remoto de Starfield ofrece una libertad que Disney ha olvidado. La posibilidad de construir tu propia nave y gestionar a tu tripulación te hace sentir, por fin, el capitán de tu propio destino.

¿Qué falló con los forajidos galácticos?
Es imposible ignorar el elefante en la habitación: Star Wars Outlaws. Aunque Massive Entertainment puso todo su empeño, Ubisoft tuvo que admitir en sus informes financieros que las ventas iniciales estuvieron por debajo de las expectativas. ¿El motivo? Un diseño de juego que a veces se siente demasiado guiado, como si tuviera miedo de que el jugador se pierda.
Si buscas esa fantasía de «canalla espacial» pero con mecánicas que realmente te desafíen, te recomiendo echar un ojo a Everspace 2. Es un looter-shooter espacial que no te trata como a un niño y que tiene una progresión mucho más satisfactoria que cualquier sistema de reputación descafeinado visto recientemente.
La industria nos ha enseñado este año que no basta con una cara conocida o una marca potente. El jugador de 2025 exige profundidad mecánica y un respeto por su inteligencia que muchas superproducciones de Hollywood parecen haber extraviado por el camino.

Joyas independientes: Donde el corazón aún late
No todo son presupuestos de cientos de millones. Si estas Navidades buscas algo que te toque la fibra sensible, no ignores los títulos indie. Juegos como Citizen Sleeper o el eterno No Man’s Sky (que tras la actualización Worlds Part 1 parece un juego totalmente nuevo) ofrecen más narrativa y alma que tres temporadas seguidas de cualquier serie de moda.
Hello Games ha demostrado que la redención es posible a base de trabajo duro y actualizaciones gratuitas, algo que las grandes corporaciones del entretenimiento deberían empezar a estudiar seriamente si quieren recuperar la confianza de una comunidad que ya no se conforma con fuegos artificiales vacíos.

