Una colaboración que llega desde una galaxia muy, muy lejana para romperlo todo.
A ver, sentaos un momento porque lo que os tengo que contar es de traca. A veces, en esta profesión, recibes comunicados de prensa que te dejan con el ceño fruncido. De hecho, esta misma mañana me ha llegado una nota sobre un tal ‘Bound Destiny 2: Destiny’s Requiem’, que si secuela de un ‘Fire Emblem: Bound Destiny’, que si héroes nuevos y viejos contra una amenaza… En fin, un lío que ya os contaré otro día. Pero entre todo ese ruido, ha surgido una bomba, una de esas noticias que te hacen tirar el café y levantarte de la silla: Bungie acaba de soltar la mayor locura desde la muerte de Cayde-6. Damas y caballeros, preparad vuestros espectros porque los sables láser de Star Wars llegan a Destiny 2.

¿El crossover que no pedimos pero que necesitábamos desesperadamente?
No, no estáis en un sueño febril provocado por el picante de anoche. La nueva gran expansión, ligada al arco de Los Desertores, nos traerá el arma más icónica de la ciencia ficción. Y la pregunta que nos hacemos todos es: ¿cómo narices va a encajar esto? Destiny 2 siempre ha tenido su propia identidad, un ‘feeling’ de las armas muy particular. Meter un sable de luz, con lo que ello implica, podría ser un genialidad o un desastre de proporciones cósmicas.
Desde Bungie prometen un ‘gameplay más pulido y responsivo’, una frase que curiosamente también leí en aquella nota de prensa rara, pero aquí cobra un nuevo sentido. Imaginaos desviar disparos de un Ogro Cabal con un movimiento de muñeca, o cortar por la mitad a un enjambre de la Colmena con ese zumbido inconfundible. Hablamos, probablemente, de una nueva clase de espada excepcional, o quizá un arquetipo de arma completamente nuevo. Sea como sea, la idea de un Titán con un mandoble de luz roja o un Hechicero levitando con un sable de hoja verde es, sencillamente, una fantasía húmeda para cualquier fan.
Un detalle que me ha ganado por completo
Y si os soy totalmente sincero, en medio de toda esta vorágine de información, ha habido un pequeño detalle que me ha sorprendido y, para qué engañarnos, me ha tocado la patata. Entre los materiales filtrados se veía un nuevo diseño de Espectro. No era una carcasa cualquiera; era, básicamente, un R2-D2 en miniatura, con sus mismos pitidos y luces. Puede parecer una tontería, un simple cosmético, pero es uno de esos guiños que demuestran un cariño reverencial por el material original. No es solo meter un arma famosa para vender más; es entender el alma de la franquicia con la que colaboras. Ese pequeño droide flotando a mi lado mientras empuño mi sable láser… solo por esa imagen, Bungie, ya habéis conseguido que me suba a este tren sin frenos.
Un futuro brillante, o al menos, bien iluminado
Aún quedan muchísimas dudas en el aire. ¿Será un evento temporal? ¿Tendrá implicaciones en la historia o será un ‘what if’ sin más? ¿Veremos a Shaxx impartiendo clases del Credo Jedi? Vale, esto último me lo he inventado yo, pero ¿a que molaría? Lo que está claro es que este crossover ha conseguido lo que parecía imposible: que toda la comunidad, veteranos y novatos, vuelva a hablar de Destiny con una ilusión desbordante. Este ‘Destiny’s Requiem’, como lo llamaban en el otro email, parece que va a ser el nuestro, el de los Guardianes. Ahora solo queda esperar y confiar en que la Fuerza, y Bungie, nos acompañen.
