De vuelta al camposanto: El negocio nunca muere
¿A quién no le apetece gestionar un cementerio medieval, lidiar con cadáveres que hablan y, de paso, salvar una ciudad del apocalipsis zombi? Lazy Bear Games ha vuelto a abrir las puertas de su particular infierno terrenal con Graveyard Keeper 2. Disponible desde hoy mismo en prácticamente todas las plataformas —incluyendo la esperadísima Nintendo Switch 2—, el título promete perfeccionar esa mezcla de gestión sádica y humor absurdo que nos cautivó en 2018.
Esta vez, la ambición es mucho mayor. Ya no se trata solo de enterrar cuerpos; ahora te conviertes en el Gran Inquisidor encargado de revitalizar una urbe devastada por hordas de muertos vivientes. Y no, no lo harás a mano. La secuela introduce un sistema de automatización profundo donde tus zombis, convertidos en mano de obra eficiente, gestionarán desde alquimia hasta cintas transportadoras industriales bajo tierra.
Automatización y caos: El arte de la gestión
El salto tecnológico es evidente. Aunque el estudio ha mantenido la esencia visual 2D que tanto nos gusta, el motor ha sido reconstruido desde cero. Ahora contamos con sombras dinámicas y una vegetación que reacciona a nuestros pasos, dando una vida (irónica, dado el tema) al entorno que antes no existía.

Como puedes apreciar en la captura superior, la gestión de tu base es ahora más técnica que nunca. El diseño isométrica basado en rejillas permite organizar con precisión quirúrgica tus estaciones de artesanía y parcelas agrícolas. Observa cómo el humo sale de esa forja central; esa es la señal de que tu imperio de automatización está funcionando a pleno rendimiento mientras tú te ocupas de menesteres más… macabros.
Más que enterrar: Acción y rol en el medievo
¿Cansado de la burocracia funeraria? Graveyard Keeper 2 inyecta dosis de tower defense en la fórmula. Deberás proteger tus instalaciones de los ataques de zombis, obligándote a diversificar tus habilidades. Ya no basta con ser un enterrador; ahora eres un estratega militar con un cráneo sarcástico llamado Larry como único consejero.

La libertad de exploración se siente más orgánica, como vemos en este paseo a caballo por una de las aldeas del juego. El detalle de las estructuras de madera y la complejidad de los encuentros en la calle principal demuestran que el mundo del juego ha ganado en verticalidad y profundidad. Si te fijas en la interfaz, verás que la gestión de recursos y las barras de vida están siempre presentes, recordándote que, incluso en un juego de simulación, la muerte puede estar a la vuelta de la esquina.
La sombra de la duda: ¿Autenticidad o algoritmo?
No podemos ignorar el elefante en la habitación. La controversia sobre el uso de inteligencia artificial generativa ha sobrevolado el desarrollo desde abril. Aunque Slava Cherkasov ha negado categóricamente su uso en el arte o audio, la desconfianza de una comunidad que valora el «toque artesanal» sigue ahí.
Aun así, la jugabilidad habla por sí sola. Si bien el grindeo sigue siendo el corazón del título y la falta de un tutorial robusto puede dejarte más perdido que un alma en el purgatorio, los añadidos de calidad de vida —como el viaje rápido y el doblaje— hacen que esta secuela sea un paso adelante necesario. Solo esperamos que las optimizaciones en Steam Deck lleguen pronto mediante parches, ya que el rendimiento actual es, cuanto menos, irregular.
