¿Mejora o involución? El regreso de Geralt bajo la lupa
Parece que el destino de Geralt de Rivia es enfrentarse a monstruos constantemente, pero esta vez, el enemigo no habita en el Pantano del Tuértano, sino en las redes sociales. A pocos días del lanzamiento del 29 de septiembre de 2026, la comunidad ha puesto el grito en el cielo tras el último material promocional publicado por CD Projekt RED.
Lo que debía ser una celebración por la llegada de este Remastered se ha convertido en un campo de batalla. Los usuarios, siempre atentos al detalle, han analizado frame a frame la comparativa: sombras que parecen haber perdido profundidad, la ausencia de reflejos de las llamas en el agua y una colorimetría que, para muchos, resulta extrañamente apagada en comparación con el juego original de 2015.

Si observamos el material publicitario que nos han brindado, con esa composición panorámica donde el brillo mágico azul de Ciri contrasta con las auras anaranjadas de las hechiceras, la expectativa era tocar el cielo. En esa imagen, el fondo de las montañas brumosas y el castillo oscuro prometían una atmósfera inmersiva. Sin embargo, cuando esa misma profundidad artística se traslada al motor de juego real, los fans se preguntan dónde ha quedado la niebla icónica y por qué la iluminación parece haber perdido ese toque orgánico que definía al REDengine 3.
La sombra del «downgrade» es alargada
No es la primera vez que CD Projekt RED se ve en esta tesitura. Recordemos los días previos al lanzamiento original en 2015, cuando las «vertical slices» presentadas en ferias nos hacían soñar con un estándar gráfico que, al final, tuvo que ajustarse a la realidad del mundo abierto.

Esta nueva entrega nos presenta una puesta en escena visualmente ambiciosa, como vemos en este arte panorámico donde Geralt empuña su espada ante la inmensidad. El despliegue técnico es indudable: soporte para Ray Tracing, tecnologías como DLSS 4.5 y un motor de renderizado renovado bajo DirectX 12. Pero la tecnología no siempre es sinónimo de «mejor imagen». A veces, al intentar modernizar la iluminación, se pierde esa atmósfera cruda y sucia que convirtió a la aventura original en una obra maestra.
¿Un exceso de escepticismo o una crítica legítima?
Es cierto que el estudio incluyó una advertencia de «trabajo en progreso», pero a estas alturas del calendario, el jugador tiene el derecho a exigir transparencia absoluta. ¿Se ha sacrificado la dirección artística en pos de la eficiencia técnica? Ese es el debate real que CD Projekt RED debe gestionar con elegancia antes de que el 29 de septiembre se convierta en una jornada de revisiones negativas en lugar de un triunfo.
Al final del día, todos queremos lo mismo: que nuestra vuelta al Continente sea mejor que nunca, pero sin sacrificar el alma que hizo de The Witcher 3 un referente absoluto. Estaremos atentos a ver si, tras el lanzamiento, la realidad técnica logra acallar las voces críticas o si estamos ante otro caso de «lo viejo era mejor».
