Macron y el Joystick: Un Romance Agrio entre la Política y los Videojuegos
Ah, Francia. Cuna del arte, la gastronomía y, sí, también de algunos de los videojuegos más influyentes del planeta. Pero, si hay algo más volátil que un speedrun de Dark Souls, es la postura de su presidente, Emmanuel Macron, respecto a nuestra amada industria. Prepárate, porque lo que vas a leer es una historia de amor, odio, y una bipolaridad digna de guion de Hollywood.
De Villano a Héroe (y otra vez Villano): La Saga Macron y los Juegos
Todo comenzó, o al menos se hizo muy ruidoso, en junio de 2023. Tras los lamentables disturbios que sacudieron Francia, nuestro querido presidente no dudó en señalar un culpable inesperado: ¡los videojuegos! Macron sugirió que habían «intoxicado» a algunos jóvenes, llevándolos a vivir la violencia callejera «como si estuvieran en un videojuego». Una declaración que, como te podrás imaginar, sentó como un Critical Hit al corazón de la comunidad gamer.
El Giro Inesperado: Retractación y Apoyo Patrio
Pero la política, amigos, es el arte del respawn. Apenas unos meses después, en septiembre de 2023, Macron reculaba en X (antes Twitter). Admitía haber «sobresaltado a los jugadores» y aclaraba que su crítica iba dirigida a la trivialización de la violencia en redes sociales como Snapchat y TikTok, no a los videojuegos en sí.
Más aún, enfatizó su apoyo a la industria francesa, describiéndola como una «oportunidad para Francia«. Mencionó orgulloso títulos como Assassin’s Creed (de Ubisoft Bordeaux) y Dofus (de Ankama Studio), demostrando un conocimiento (o un buen asesor) sobre los pilares patrios del sector.
Un Triunfo Francés: El Éxito de Clair Obscur
Y entonces llegó 2025, y con él, un hito que reforzó el «lado bueno» de Macron. El 24 de abril, Sandfall Interactive lanzó Clair Obscur: Expedition 33. Este RPG por turnos fue un éxito rotundo, superando el millón de copias vendidas y cosechando críticas estelares (Metacritic: 93 en Xbox Series X/S, 92 en PlayStation 5, 90 en PC).

El 2 de mayo de 2025, Macron no tardó en elogiarlo públicamente, calificándolo como «un ejemplo brillante de la audacia y la creatividad francesas». La industria suspiraba aliviada, pensando que el presidente había encontrado su HP ideal. No es para menos, el sector facturó 5.700 millones de euros en 2024, superando al cine y la música en el país.
La Recaída: De Nuevo la Preocupación
Pero el 2026 nos trajo un nuevo giro. Entre el 5 y el 7 de febrero, Macron volvió a las andadas. Renovó sus preocupaciones sobre el impacto de los videojuegos, especialmente aquellos con contenido violento o sistemas de recompensa intensivos, en la juventud. Anunció la solicitud de informes a expertos sobre los peligros para la salud mental de los menores, tanto de los videojuegos como de la Inteligencia Artificial (IA).
Horas después, el 7 de febrero, intentó templar gaitas en X, aclarando que su apoyo a la industria era firme, pero que era «legítimo preguntarse» sobre los efectos de ciertos contenidos y usos. Mencionó la preocupación de los padres por el tiempo de juego excesivo y el acceso a títulos PEGI 18 por parte de niños, elevándolo a «un importante problema de salud pública, educación y responsabilidad».

La Industria en el Limbo: ¿Qué Hacemos Ahora?
Este vaivén presidencial tiene a la industria francesa con los nervios a flor de piel. Vanessa Kaplan, del Sindicato Nacional del Videojuego, lo ha calificado de «esquizofrénico», y no le falta razón. Nicolas Vignolles, del Sindicato de Editores de Software de Entretenimiento, lamenta la «mezcla de puntos de vista» y teme que esta incertidumbre frene la inversión internacional.
Y es que, ¿cómo culparlos? Un día celebran tu éxito y te cuelgan medallas, y al siguiente te ponen en el banquillo de los acusados. Francia es un gigante en el desarrollo de videojuegos, con estudios que crean experiencias que definen géneros. Es un pulso vital, económico y cultural. Pero este tira y afloja de Macron podría pasar factura.
El debate es complejo: ¿cómo se equilibra el apoyo a una industria floreciente con la legítima preocupación por el bienestar de los jóvenes en la era digital? Los resultados de los informes encargados a expertos se esperan para mayo o junio de 2026. Mientras tanto, la industria francesa aguanta la respiración, esperando saber si el presidente les dará un buff o un nerf.

